Reproduccion del libro de paisajes y
bodegas de España de Jose Peñin. Fotos Massimiliano Polles
ALLOZO. Por Luís García
No hace falta ser un profundo conocedor de la física para entender
que la famosa teoría de la relatividad que preconizara Einstein se
cumple en la práctica totalidad de las facetas del devenir
cotidiano. Bodegas Centro Españolas no es ajena a esta teoría, ya
que con una producción de "apenas tres millones de litros, puede
considerarse una pequeña bodega de La Mancha. Como dice su enólogo y
director, Miguel Ángel Valentín: "Toda nuestra producción cabe en un
par de depósitos de cualquiera de las enormes bodegas y cooperativas
vecinas". Y es que Centro Españolas, cuya marca emblemática es
ALLOZO, no deja de ser una paradoja dentro de la Mancha, al menos
los fue durante años, ya que hoy día van apareciendo nuevos
proyectos vitivinícolas de calidad que van añadiendo un importante
peso especifico en la punta de la pirámide de calidad de los vinos
manchegos. Y es que hasta hace bien poco, la única forma conocida en
la zona de producir y comercializar vinos era a través de las
cooperativas.
El proyecto de bodega nace de la mano de un grupo de 14 empresarios
de Tomelloso, con Miguel Ángel Valentín al frente, allá por el año
1896, bajo el absoluto convencimiento de que la inmensidad
vitivinícola manchega también era posible la calidad y la
peculiaridad. Y como todo proyecto que se precie, nace forjando unos
cimientos sólidos sobre los que construir y desarrollar la futura
bodega. Unos cimientos que toman cuerpo en la plantación de un
viñedo que servirá de base para la elaboración de sus vinos. Un
viñedo elegido: situación, tierras, variedades... todo estudiado de
forma que se deje el menor respiro posible a la casualidad y la
improvisación. Sabedor de las bondades de las cepas viejas, Miguel
Ángel va seleccionando parcelas de tempranillo con mas de 20 años de
edad, con el fin de incorporarlas al proyecto y reforzar así la base
sobre la que nacerán sus vinos.
Mientras, las viñas recién plantadas se van desarrollando y haciendo
adultas, preparándose para dar lo mejor de sí mismas. Muy claro
había que tenerlo para, en mitad de los años ochenta, decidirse a
montar un proyecto vitivinícola como el de Bodegas Centro Españolas.
Por un lado, la zona no era precisamente un dechado de virtudes que
ayudase a vender por si misma, como podía ocurrir con Rioja o Ribera
del Duero, pero, además, ¿Qué pintaba una bodega con un techo de
producción de tres millones de botellas en una zona de cantidad y
bajo pecio? No hay que perder de vista que, aun hoy, muchos de los
elaboradores manchegos prescinden de la precinta del Consejo
Regulador de Castilla la Mancha, acogiendo sus vinos más punteros al
rol genérico de Vino de la Tierra de Castilla; una calificación que,
por novedosa – y por desconocimiento generalizado – goza de mayor
popularidad que la especifica de La Mancha, lo que lleva a entender
lo poco que la contra etiqueta ayuda en los mercados.
VISIÓN DE FUTURO
Pese a todo, Miguel Ángel Valentín,
biólogo y Enólogo, con una sólida formación enológica y tras nueve
años de peregrinaje por tierras alavesas llevando la dirección
técnica de uno de los grupos bodegueros más importantes de España,
decide volver a casa. Para él, La Mancha es la gran zona de
promisión del vino español y no duda que, teniendo para elegir el
mayor viñedo del mundo, no será difícil encontrar los suelos y viñas
adecuados para sus propósitos.
Fincas con nombres propios como Aldoba, Loma Los Frailes, Pinilla,
Huerta el Juez, El Duende, Rufinillo o los Cantos acogen distintos
viñedos que, en un paisaje de horizontes infinitos, conjugan los
gruesos troncos retorcidos de las cepas en vaso con las erguidas y
perfectamente alineadas espalderas de mas reciente plantación. De
vez en cuando un Bombo irrumpe entre las cepas. Se trata de unas
curiosas y primitivas construcciones de piedra, redondas y bien
sólidas, que servían para dar cobijo al agricultor entre sus largos
desplazamientos por los latifundios manchegos en época de labor. Hoy
día, la mayor parte de ellos están sumidos en la mas profunda ruina,
esperando que la sensibilidad de algún particular –como es el caso
de Bodegas Centro Españolas- los rescate de una inevitable
desaparición. Se trata de tener un simbiosis estrecha con el medio
ambiente y mantener un equilibrio entre los elementos que preserven
y a la vez sirvan de distintivo diferenciador.
Así, hasta los apelativos comerciales se ciñen al terruño. Centro
Españolas, el nombre de las Bodegas, responde a la ubicación
geográfica de la ciudad manchega, mientras que el de sus vinos,
Allozo, además de su significado como almendro silvestre, lo toma de
un monte cercano, próximo a las lagunas de Ruidera.
En 1991 se llevo a cabo la primera prueba de elaboración,
armonizando el fruto de las jóvenes viñas de apenas seis años con
las uvas de cepas “mayores de Edad”. Se Elaboraron 300.000 kilos de
uva en una de las cuevas mas emblemáticas de Tomelloso, jugando con
el acero inoxidable –escaso por aquel entonces en la zona- y las
típicas tinajas de barro, mucho mas frecuentes. El resultado no pudo
ser mas satisfactorio, ya que el orgullo paterno de sus creadores se
vino a sumar el reconocimiento internacional que significo la
obtención de una medalla de oro en Vinexpo. Las cosas iban, pues,
por buen camino; era la primera vez, en la historia de la
prestigiosa feria bordelesa, que dicho galardón se otorgaba a un
vino de la mancha.
PROFETAS EN SU
TIERRA
Con estos mimbres. La construcción del cesto no podía esperar y al
año siguiente, el celebrado 1992, se inicia la edificación de la
actual bodega. Una Bodega también atípica, en las afueras de la
localidad, con una edificación sobria, de líneas clásicas, rodeadea
de viña y donde los depósitos, todos de acero inoxidable, son de los
primeros que tienen la fortuna de cobijarse bajo techo, rompiendo
así la imagen tradicional de los ciclópeos recipientes ubicados a
cielo abierto, ante la imposibilidad de que una obra civil abarcara
su enorme envergadura.
Asimismo se construye una importante nave de crianza en donde mas
de3 3000 barricas de roble, entre americano y francés, confieren a
las vinos su peculiar identidad, pero siempre utilizándolas como un
apoyo y no como un fin en si mismas, y respetando en todo momento
las características intrínsecas de cada variedad. Como guinda, se
incorporan al proyecto las soleras del brandy Casajuana, una de las
mas emblemáticas de la zona, creadas por la familia que les da
nombre a finales del sigo XIX.
Una idea fija resume la filosofía de la casa: elaborar los vinos de
mas alta expresión que la zona y las variedades elegidas sean
capaces de producir. Así, Miguel Ángel comienza a experimentar con
las variedades galas cabernet sauvignon y merlot a las que con el
tiempo se une también la agradecida syrah. Son los primos en la
denominación de lucir los nombres varietales en la etiqueta, lo que
dio no pocos quebraderos de cabeza, ya que la ley prohibía entonces
esta practica hoy felizmente reconocida.
Todo ello sin perder de vista su base fundamental: la tempranillo.
Una variedad a la que Miguel Ángel –y con razón- se niega a dar el
apelativo manchego de cencibel, ya que, como argumenta, “ha costado
un gran esfuerzo que la tempranillo sea reconocida en los mercados
exteriores, como para tener que andar explicando que la cencibel es
la misma variedad pero en tierras manchegas” Tiempos vendrán en que
se pueda exhibir con orgullo el apelativo autóctono. Mejor embajador
no va a encontrar ya que Centro Españolas es hoy la bodega más
internacional de la Mancha, con presencia en 27 países de los que
destina el 70% de su producción.
LA MAGIA DEL ALAMBIQUE
Además de su importancia como centro de producción vinícola -o mejor
dicho, debido precisamente a esta circunstancia-, Tomelloso tiene a
gala ser el principal centro de destilación vinica a nivel mundial.
Los aguardientes producidos en sus destilerías han sido la base para
la elaboración de buen número de marcas de Cognac, en Francia, que
encontraban en las holandas manchegas un destilado lleno de
excelencias y virtudes para producir sus preciados productos.
Asimismo, surten a la mayor parte de los brandies españoles, sobre
todos a los afamados de Jerez, hasta el punto de que las grandes
casas jerezanas tienen su propia destilería en la localidad
manchega. En este aspecto no pasa desapercibido, ni mucho menos,
para Centro Españolas que, como complemento a su proyecto de bodega,
adquirió las viejas soleras del antiguo cognac Casajuana,
recuperando una tradición histórica de la zona que data de 1892. Con
una producción limitada, Casajuana significa más una inversión con
fines culturales y de imagen que comerciales. En este sentido, la
nave de crianza de brandy se convierte en escenario de diversos
actos lúdicos y culturales. Allí es posible asistir a un concierto
del gran Paco de Lucia ofreciendo un recital de guitarra rodeado de
botas de destilación, o ver colgadas de las paredes colecciones
originales de dibujos del celebre ilustrador Cabañas.